domingo 11 de octubre de 2009

Canto a la Libertad


Habrá un día en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano aquí mi mano
será tuya mi frente
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar,
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el camino
en un mismo trazado
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Habrá un día en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad.

Sonarán las campanas
desde los campanarios
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.

Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.

Habrá un día en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad.

También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.

Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

Habrá un día en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad. (bis)

J.A. Labordeta

La Rosa del Jardinero

Era un jardín sonriente;
era una tranquila fuente
de cristal;
era a su borde asomada,
una rosa inmaculada
de un rosal.
Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del vergel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.

A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
Y al notar el jardinero
que faltaba en el rosal,
cantaba así, plañidero,
receloso de su mal:

—Rosa la más delicada
que por mi amor cultivada
nunca fue;
rosa, la más encendida,
la más fragante y pulida
que cuidé;
blanca estrella que del cielo
curiosa del ver el suelo
resbaló;
a la que una mariposa
de mancharla temerosa
no llegó.

¿Quién te quiere? ¿Quién te llama
por tu bien o por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama
que no estás en tu rosal?

¿Tú no sabes que es grosero
el mundo? ¿Que es traicionero
el amor?
¿Que no se aprecia en la vida
la pura miel escondida
en la flor?
¿Bajo qué cielo caíste?
¿A quién tu tesoro diste
virginal?
¿En qué manos te deshojas?
¿Qué aliento quema tus hojas
infernal?
¿Quién te cuida con esmero
como el viejo jardinero
te cuidó?
¿Quién por ti sólo suspira?
¿Quién te quiere? ¿Quién te mira
como yo?

¿Quién te miente que te ama
con fe y con ternura igual?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?

¿Por qué te fuiste tan pura
de otra vida a la ventura
o al dolor?
¿Qué faltaba a tu recreo?
¿Qué a tu inocente deseo
soñador?
En la fuente limpia y clara
¿espejo que te copiara
no te di?
¿Los pájaros escondidos,
no cantaban en sus nidos
para ti?
¿Cuando era el aire de fuego,
no refresqué con mi riego
tu calor?
¿No te dio mi trato amigo
en las heladas abrigo
protector?
¿Quién para sí te reclama?
¿te hará bien o te hará mal?
¿Quién te llevó de la rama
que no estás en tu rosal?

Así un día y otro día,
entre espinas y entre flores,
el jardinero plañía
imaginando dolores,
desde aquel en que a la fuente
un caballero llegó
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.

Álvarez Quintero, Serafín y Joaquín





EN EL VIENTO CABALGA


En el viento cabalga su figura.
En las letras, perpetua está su vida
y no existe olvido, ni caída
que puedan romperle la armadura.
Dicen las malas lenguas que es locura
lo que el empuja el alma enardecida
y es, sin embargo, amor lo que le anida
y le mueve a entregarse a la aventura.
Cabalga el buen Quijote, Caballero,
subido en la luz de la esperanza
y, aunque algunos le quieren dar por mero
alocados sin sesos, es su lanza
símbolo vivo del valor certero
que toma la locura en alabanza.

sábado 10 de octubre de 2009

Por quien doblan las campanas

Ningún hombre es en sí equiparable a una Isla; Todo hombre es un pedazo de Continente, una parte de Tierra Firme; si el Mar llevara lejos un Terrón, Europa perdería como si fuera un Promontorio... como si se llevara una Casa Solariega de tus amigos o la tuya propia. La Muerte de cualquier hombre me disminuye, por que soy una parte de la Humanidad. Por eso no quieras saber nunca por quién doblan las campanas; ¡están doblando por ti...!
John Donne

Alfa y Omega

Cabe la vida entera en un soneto
empezando con lánguido descuido,
y apenas iniciado ha transcurrido
la infancia, imagen del primer cuarteto.
Llega la juventud con el secreto
de la vida, que pasa inadvertido
y que se va también, que ya se ha ido,
antes de entrar en el primer terceto.
Maduros, a mirar a ayer tornamos
añorantes, y, ansiosos, a mañana,
y así el primer terceto malgastamos.
Y cuando en el terceto último entramos
es para ver con experiencia vana
que se acaba el soneto... Y que nos vamos.

Manuel Machado

Nunca podrás

Nunca podrás, dolor, acorralarme.
Podrás alzar mis ojos hacia el llanto,
secar mi lengua, amordazar mi canto,
sajar mi corazón y desguazarme.

Podrás entre tus rejas encerrarme,
destruir los castillos que levanto,
ungir todas mis horas con tu espanto.
Pero nunca podrás acobardarme.

Puedo amar en el potro de tortura.
Puedo reír cosido por tus lanzas.
Puedo ver en la oscura noche oscura.

Llego, dolor, a donde tú no alcanzas.
Yo decido mi sangre y su espesura.
Yo soy el dueño de mis esperanzas.

José Luis Martín Descalzo
(Del libro "Testamento del Pájaro Solitario"

viernes 9 de octubre de 2009

Llegará el día
¡Lo presiento!
Que mis manos cegarán la viña
Para fermentar el mosto del olvido;
Que amargo, nunca llenará mi copa
Llegará el día
¡Lo presiento!
Que encerraré el viento del sur,
Entre mis cansados dedos;
Para que el último suspiro mío,
Como el espanto, no me sorprenda
Llegará el día
¡Lo presiento!
Que a la blanca rosa tiña con mi sangre;
Para que ya no tema el frío de la luna
Ni el castigo del recuerdo
Llegará el día
¡Lo presiento!
Que las golondrinas escribirán mi epitafio
En el idioma migratorio del verano.
Para que lean solo los iniciados
En el ancestral culto del vuelo.

Victor Hugo

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